Mientras nos ocupamos en seguir el fútbol, mientras nos sentamos a meditar si Sergio Vargas irá con su melena al congreso o no; mientras dedicamos nuestra ilustre vida a mirar que piensa Daddy Yankee de la piratería, ayer, haciendo un paréntesis en mi existencia tan ocupada y saturada de ver cosas tan profundas, productivas e intelectuales como la pelea de gallos que estaban dando en el canal 29, vi en una esquina de mi ventana, acurrucada en un pedacito de luz, como desfilaba en un río de azul, una luna que brillaba (yo estoy conciente que siempre brilla), y no por sentirme tan poeta, pero ayer no se por que, mientras miraba al padre de Vanessa por televisión, diciendo mientras lloraba:'¡Esos monstruos me quitaron a mi mariposa; a mi princesita, al tesoro de mi familia!', me di cuenta y recordé, que Vanessa nunca vera esa luna, y que nosotros vemos todos los días, y todos los días brilla(hasta ahora es así, y ojala así se nos quede y no venga ningún desgraciado a robarnos eso)...Pensando aqui entre mi y yo, me di cuenta y martillando mi cabeza, que ya Vanessa no tiene luna, nunca jamás; y después de tanto pensar me pregunte: " ¿Por qué Dios?







